lunes, 10 de agosto de 2009

Las verdades duelen

Y se hizo el silencio, tras la hecatombe que resultaba cada vez que abría la boca.
Y es que callaba demasiado, y cuando hablaba, las proporciones de lo que decía eran las de un apocalipsis.
Y entre la tierra oscura, el cielo rojo y las columnas de humo, decidió hablar, y esto fue lo que dijo:
- Cada día te soporto menos-
Y es que, Te odio, aun le parecía demasiado fuerte para ser dicho en voz alta.

Anoche Laurípide me comentó que debería retomar este blog, en el que ya hace tiempo que no escribo, y le puse una excusa ridícula sobre que ya no tenía temas sobre los que hablar.
Ella no dijo nada pero realmente pienso que conociéndome como me conoce sabe que nunca me faltan temas y que no callo ni debajo del agua.
O a lo mejor si, yo que se.
En cualquier caso, a veces es mejor callar que decir las verdades que se piensan, porque las verdades duelen como ella suele decir.
Hay veces que un comentario mordaz, la gran contestación que deseamos soltar alguna vez en la vida hay que tragársela por miedo a hacer daño a los demás.
Y te la dejas en la boca, masticándola lentamente, hecha una bola como cuando eres pequeño y el estúpido pescado que quieren hacerte cenar se atasca, y pasas casi 30 minutos con ese sabor repugnante pero que ni te atreves a escupir de una vez por todas rebelándote por fin al control paternal ni eres capaz de tragar.
Tras 3 meses de tardes de miércoles perdidas escuchando los consejos de una psicologa pedante y tirana (consejo: dicese de silencio incomodo en el que escuchas en este orden: uno, el ruido de tu saliva y la suya siendo tragada, dos, el ruido del aire acondicionado, tres, a una pedorra diciendote ¿y como te hace sentir eso?) en el que mi conclusión más precisa ha sido: ninguna yo creo que va siendo hora de liarse la manta a la cabeza y decir cuatro cosas.
No soporto que se me acuse de cosas que no hago, ni que se me culpabilice constantemente de cosas que no son pecado, nunca lo han sido y nunca lo seran.
No me gustan las comparaciones con ya sabemos quién.
No puedo resistir los ataquitos de histeria ni los gritos ni los dramas de telenovela de la tarde.
No me gusta el victimismo ni el maltrato psicologico ni los intentos de manipulación (voluntarios o involuntarios, me da exactamente lo mismo)
No me gustan las comparaciones (de nuevo)
No me gusta que si a alguien no le gusta hacer algo que no lo haga y punto, no que lo haga mientras berrea que odia su vida y que ha hecho para estar asi: joder, no lo hagas y punto.
No es que yo este loca ni que sea una insensata, esque las cosas a veces son mucho mas sencillas de lo que nos las hacemos.
Para variar, me gustaria ser escuchada y si puede ser tratada como un ser humano y no como un pedazo de carne dependiente de la planta principal.
Yo tambien tengo sentimientos y eso no se arregla con dinero ni estudios, se arregla escuchando y comprendiendo.
Y si digo esto es porque ya era hora de que lo dijera, porque es mi blog y escribo lo que me da la gana, el que quiera entender que entienda.
Y si duele, es porque las verdades duelen.

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