jueves, 4 de junio de 2009

Las polillas

Como polillas atraídas por la luz de una vela, por su calor, su alegría y su belleza, atraviesan la oscuridad entre las sombras, para acercarse hasta ella.
Y revolotean a su alrededor, y a cada aleteo la hacen titilar, pues el aire que provocan hace vacilar la llama.
Y sus alas se queman, las polillas, que cuando las coges entre las manos parecen estar hechas de polvo, y se disuelven, vuelan tan cerca de la vela que prenden fuego a sus alas polvorientas.
Y se congregan tantas a su alrededor que mitigan su luz, que la ahogan, que la apagan.
Y cuando lo han conseguido las polillas vuelven a las penumbras preguntándose por qué esa vela es tan egoísta que las deja de nuevo en la oscuridad negándose a entregarles su luz.
Y aunque ha quemado sus alas con su calor, las polillas lo olvidan, y en ellas solo queda el recuerdo de cuando la luz de la vela las guiaba.

Dice mi hermano Pablo, que hay dos tipos de personas en el mundo; las que dan luz y las que no, las velas y las polillas.
Aquellas atraen a las mariposas nocturnas porque son alegres, radiantes, felices, hacen que lo que las rodea parezca más hermoso, más de lo que probablemente sea en realidad.
Y a las polillas les fascina eso.
Las polillas humanas son las personas depresivas, las que absorben la energía de los demás, las que no irradian no porque no puedan, sino porque necesitan una vela al lado que les prenda fuego.
No significa que las velas sean mejores, de hecho, prenden fuego, son capaces de descolocar una vida, de hacer arder a una persona por dentro contagiándoles su luz.
Pero la luz se extingue, y las polillas fuerzan a las velas a extinguirse antes.
También están las velas egoístas y las generosas;
Las egoístas son las que simplemente brillan y se conforman con que las polillas las admiren, con que revoloteen a su alrededor diciéndoles cuan hermosas son.
Las generosas son las que no solo desean ser admiradas ( quíen no) sino que además desean contagiar su luz, transmitirla, transformar en velas a las polillas que atraen.
Pero esto no siempre sucede, no sucede casi nunca, generalmente la vela se extingue cuando gasta su energía y la polilla muere carbonizada.
En su versión humana, la vela se extingue cuando su energía se acaba (si exactamente lo mismo) y la polilla vive durante un tiempo de la energía de la vela para volver a sus tinieblas más tristemente si cabe, habiendo probado la luz y a mitad entre dos mundos.
El mundo de la luz es inviable sin la vela que los guía y el de las sombras ya no es lo mismo porque sus ojos ya no están tan acostumbrados a la penumbra.
Pero, qué hace una vela cuando descubre que le están robando su luz?
Qué hace cuando está indefensa? cuando está dando energía a polillas que solo la apagan?
Por qué las velas tienen miedo de gritar? de quejarse? de abandonar a las polillas para juntarse solo con otras velas?
Una vela apagada es poco menos que un montón de cera derretida, un poco más que nada, pero tampoco mucho más.
Y la cera derretida no se queja, solo languidece.
La polilla, aun a oscuras puede buscar otra luz, la vela solo ve caer sus lágrimas de cera, lentamente, hasta que solidifican.
Las polillas transforman a las velas en algo que ni ellas son, en menos todavía que una polilla hecha de polvo.
Y una vela apagada nunca gritará, nunca dirá basta.
Una vela apagada solo temblará, su voz vacilará mientras la polilla esté cerca, escuchará sus reproches pero no se quejará.
Nunca romperá un jarrón como desearía hacer, no abandonará a la polilla porque ella ya no vale nada.
Solo consentirá.
Por qué no nos rebelamos contra aquello que nos hace sufrir? que nos lacera? que nos destruye por dentro como un veneno lento o como un ácido rápido?
Por qué no damos una patada? un manotazo? un portazo?
Por qué no nos resistimos al apagón de las polillas?
Por qué las tememos? Por qué las amamos?
Las luces también podemos tener alas, también podemos ser luciérnagas, y rebelarnos.
Alejarnos del reino de las polillas y extender nuestra luz lejos de ellas, junto con otras luces.
Lejos, muy lejos de su reino de polvo y sombras.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Sinceramente, un texto que me encanta, y ademas cierto ^^

Cassandre dijo...

Niiiiños...cuantas veces os tengo que decir que por lo menos firmeis los comentarios...aunque sea anónimo añadid un: fdo: fulanito
Sino tendre que eliminarlo
De todas formas muchas gracias por el comentario seas quien seas XD

RhiA dijo...

Mmm... Bonito texto xiqueta y muy buena reflexión...¿Por qué seremos tan masocas en la vida? ¿Y por qué no podemos evitarlo?

En dos semanitas estoy por allá así que me tienes que poner al día de tu vida!

Un besote guapaaa!

Saulus, o el hermano Pablo dijo...

Las personas que dan luz y las que no.
El original de la reflexión era que hay personas que brillan y atraen por la fuerza de esa luz, y personas que no tienen esa fuerza interior y viven absorbiendo la energía que irradian las personas luminosas.
Cuando en torno a una persona con luz aparecen algunas personas que se alimentan de ella, acaban por marchitar el espíritu de esta y convertirla en alguien que no sabe de donde viene ni a donde puede ir, inconsciente del potencial que pueda tener.
Las velas y las polillas es otra forma más, de las millones que hay, de describir algo que no puede ser comprendido por todos.
Felicidades, hermanita, se te da muy bien exponer teorías!

Anónimo dijo...

muy lindo textooo , me encantoo.. te cuento que lo descubri ya que desde muy chica me siguen las polillas reales vaya a donde vaya. y no una sino muchass y ya me estaban artando
bueno tal vez la forma en que se vayan es estar con luces y rebelarse contra ellas el tema es que me da cosita matarlas tal cual como decis en el texto .. que me sugieres..
gracias...
jaz

Cassandre dijo...

Gracias por el comentario, aunque yo nunca he dicho que hay que matar a las polillas.
Yo digo que las polillas acaban con las velas y las velas a su vez hacen daño a las polillas.
Vamos, lo que se resume en un "cada oveja con su pareja"
La forma de acabar (no literalmente) con las polillas es simplemente alejarse lo mas posible de ellas y juntarse con otras velas.
Eso y procurar no ser la polilla de nadie...
Saludos!!

Anónimo dijo...

gracias... me aclaraste un poco la luz jaja
bueno la felicito muy lindo todos sus textos
siga por ese camino y no se desanime que me parece que nacio para transmitir cuestiones que sirven a las personas de por aqui..
jaz