sábado, 10 de enero de 2009

El reino de los cobardes

En la antigüedad lo peor que le podían decir a una persona es cobarde.
Era un insulto a su honor a sus ancestros y a sus descendientes, generalmente despues de eso limpiaban su honor ofendido con una matanza o duelo.
Tampoco hay que exagerar las cosas, no hay por qué matarse porque alguien te haya dicho que la conducta de tu madre deja que desear.
Antes los guerreros que partian a la batalla tenian naturalemente miedo, es una cosa que debe aterrar, ser consciente de que al día siguiente puedes morir o salvarte y sin embargo eso no impedía que peleasen.
No impedía que la gente luchase por amor y si salía mal estaban los que se suicidaban.
A lo mejor me equivoco, cobardes ha habido siempre y ya he dicho que tampoco hay que sacar las cosas de madre.
Y sin embargo vivimos en la época de la cobardía.
Actualmente no hay ni un solo chico joven que le entre a una chica con un par de narices y con las cosas por delante.
Generalmente las cosas estan cambiando y ahora muchas veces somos nosotras las que damos este paso y eso esta bien, salvo por qué lo hacemos porque ellos tienen miedo a darlo porque a nosotras es mas dificil que nos rechacen.
Tenemos miedo al rechazo porque no somos lo suficientemente fuertes para encajarlo.
Nos aterroriza empezar una relación por lo que pudiera pasar, porque nos pueden hacer daño.
Es obvio que nos van a hacer daño nos guste o no, aunque salga bien habrán malos momentos y preferimos huir del dolor antes que vivir.
El amor duele, duele a veces por la felicidad extrema y a veces por la extrema desgracia pero nadie muere de ese dolor, por mal que esten las cosas siempre se sobrevive un día más.
Incluso esa noche que parece que nunca va a terminar, que lloras y no puedes dormir y no tienes a nadie a quien pedir socorro hasta el amanecer, que parece que el alma se te vaya a hacer pedazos y sin embargo, al día siguiente el sol sale igual y el mundo sigue girando.
Siempre hay un día despues del dolor si tenemos la fortaleza suficiente para enfrentarnos a él.
Y sin embargo ahora hay mucha más gente que teme al dolor que a la felicidad, y prefieren vegetar en un lugar seguro, por ejemplo encerrados en si mismos antes que apartar la coraza y permitir que nuestros sentimientos fluyan libremente, a riesgo de la indefensión que esto significa.
Nos volvemos frios, distantes y solo nos entregamos parcialmente.
Dice mi padre que hay que sufrir los golpes para que el cuerpo se enfurezca y se acostumbre a recibirlos.
Aunque el se refiere a un plano más físico tambien se puede extender al plano emocional.
Asumamos que daño nos van a hacer, pero que si no corremos ese riesgo no disfrutaremos de las partes bellas que tiene el amor y la vida en si misma.
Si no asumimos el riesgo de que nos rechacen en una entrevista de trabajo nunca nos llamaran, más que nada porque nunca sabrán que existimos.
Si nos protegemos excesivamente de los golpes nunca nos acostumbraremos realmente a soportarlos.
Si no amamos nunca a nadie porque tememos que nos duela nadie sabra que existimos, y nadie lo lamentara tampoco si desaparecemos.
Yo sinceramente prefiero saber que voy a sufrir y aun asi correr el riesgo, porque lo bueno que obtenga es muy probable que sea muy superior a mi dolor.
Porque luego, con el paso del tiempo, recordamos mejor los buenos momentos que la agonía, que solo rememoramos en situaciones puntuales.
No soporto a los cobardes que dicen: he sufrido ya demasiado como para volver a querer a nadie.
Porque generalmente quien dice eso no ha sufrido tanto como dice.
Alguien dira por ahi;- una mujer maltratada- yo creo que ellas nunca pierden la esperanza de amar y ser correspondidas.
Hablo de aquellos que no saben soportar un solo golpe, aquellos que piensan que si aguantas sin caer es que no amabas lo suficiente y lo que ocurre es que tu has peleado sin coraza, sin armadura, unicamente con tu propio cuerpo y alma.

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