viernes, 6 de junio de 2008

El señor revisor no se rie, no se rie el señor revisor

Yo comprendo que ser revisor del metro no sea el trabajo más bonito del mundo; entiendo que no sea divertido como ser profesor de algo que te guste o como alguna profesión artística (para mi esos trabajos lo son aunque no soporto eso de :- oh que suerte, tu trabajo es también tu hobby-)
Para todas esas personas que piensan así he de decirles:- vale, ser bailarina no es un trabajo feo, de hecho es vocacional absolutamente pero ve tu a bailar a 0 grados a una cabalgata de reyes o con fiebre o con una esguince de ligamentos a ver si te hace gracia.
Pero estoy de acuerdo en que no es ni de lejos como ser revisor del metro.
Respetando los gustos de cada uno pienso;- de acuerdo, a mi no me gustará, pero tampoco me gustaría ser abogado o notario y hay gente a la que le encanta, de todo tiene que haber.
Y sin embargo, cuando veo sus caras (las de los revisores, se entiende) no creo que haya ni uno con esa vocación desde niño.
Imagino al pequeño futuro revisor colocando todos sus peluches o muñecos en filas en tal vez una estructura hecha de cajas de zapatos, cojines, cintas de vhs o simplemente ficticia y cobrándoles su pasaje con pequeños billetitos recortados en cartulinas o folios...y es que no me sale.
Alguno tiene que haber desde luego, conocí a una chica que de pequeña quería ser notaria y se pasaba la vida jugando a que daba fe de testamentos o que controlaba concursos y cosas así que supongo que harán los notarios, una profesión de la que estoy bastante desinformada.
La chica en cuestión terminó haciendose filóloga y me contaba riendo que no tenía ni idea de donde le vino esa afición puesto que nadie en su familia era notario pero que ahora le parecía la profesión más aburrida del mundo.
Sin embargo, no conozco a ningún revisor y no puedo preguntarle si este trabajo también es su hobby o si es más bien lo que denomina mi padre como "las lentejas", pero creo saber la respuesta viendo las caras de amargura que tienen al entrar al metro.
Piden el billete y apenas lo miran, casi se fijan más en la expresión de tu cara, de hecho alguna vez he colado un billete ya caducado entregándolo con indiferencia sin apenas levantar la cara del libro que leía sabiendo que entregaba el billete completamente en orden.
Sin embargo, si alguien les entrega el billete con la mano temblorosa y con gesto esperanzado rápidamente el revisor le presta tanta atención como si de una carta de amor se tratase.
Con una ceja levantada irónica buscan y rebuscan cualquier falta que reprochar, algo asi como :- este billete tiene la puntita doblada: paga otro.
En el fondo los comprendo; la mayor diversión de esta rutina debe de ser meterse con la gente en busca de algún tipo de emoción escudados además en su condición de funcionarios por la que parecen poder escupirte a la cara sin que tu puedas hacer nada para evitarlo.
Por ejemplo, una vez volvía de visitar a una amiga de casa de su padre que vivía en el campo.
Despues de un día de caminata estaba muy cansada y me dolían las piernas así que al subir en el metro y este ir medio vacío apoyé las piernas en los asientos de delante con buen cuidado de apoyar solo el tobillo y no las suelas (comodona puede, sucia no)
A mi alrededor la mayoría de personas que viajaban en el metro estaban en la misma postura con la misma cara de cansancio que yo y en ese momento hizo su aparición una revisora.
La señora revisora debía de haberse dado un atracón de limones antes de entrar, iba con los labios apretados y cara de mala leche en general.
Uno a uno nos iba pidiendo que le mostrásemos el billete y al llegar a mi debió de pensar con su cara de mala de la película: -muajajajajja esta jovencita indefensa pagará que me han sentado mal los limones.
Y vaya si lo pagué; al entregarle el billete y estar en orden la mujer se puso roja, tomó aire y en el transcurso de tres paradas no volvió a respirar ni a tragar saliva echándome la bronca como estaba:- que porqué pones los pies en el asiento que si tal que si cual- yo me limité a contestarle las dos primeras veces, luego siguiendo mi costumbre de no darle cabezazos a una pared lisa la deje hablar y continué leyendo.
Cuando se cansó de gritarme pasó al siguiente que tuvo la mala suerte de no llevar billete.
Normalmente cuando no llevas billete tienes dos opciones según el revisor que encuentres:
la primera es que te hagan pagarlo y ya está, y si el revisor ese día es majo te cobra el billete y se va tan tranquilo y si te toca el revisor con ganas de pelea te cobra una multa de 10 euros con tu protesta y su discusión posterior.
La segunda es que te hagan bajar directamente del metro en la siguiente parada.
En esta ocasión la mujer estuvo otras cuatro paradas gritándole a este hombre hasta que finalmente este se cansó y le contestó, mucho y muy mal.
Yo no digo que haya que recurrir al insulto, pero es que esta mujer iba buscando discutir desde el principio y se merecía bastantes de las burradas que le dijo.
No todos son así, pero parecen disfrutar con las regañinas aunque no he leido en ningún sitio una norma que diga: El señor revisor tiene derecho a abroncar a los pasajeros a su antojo en los siguientes casos; no llevar el billete, no ticar el billete en la parada correspontiente, poner las piernas en el asiento de enfrente y alguna más que se le ocurra sobre la marcha. Es obligación del pasajero aguantar con estoicismo la bronca del revisor y no contestarle a nada.
En algunos veo la vocación perdida de profesores, policías o madres y padres frustrados, tal vez es lo que querían realmente ser pero una oposición y un salario de por vida se interpusieron en su camino dejando a un lado sus sueños y eligiendo una profesión que en realidad no les gusta.
Un día volvía en el metro a las 7 de la mañana con un montón más de gente que volvía de zonas de fiesta y al metro se subieron 4 revisores (no uno solo sino 4)
Organizaron una especie de competición, a los 5 minutos, la mitad de pasajeros se habían bajado del metro con su consiguiente regañina, se sentaron delante mío y entre risotadas decían:- a cuantos has tirado tu? -yo? a 3 jajaja y vosotros? - yo primero a una pareja y luego a las niñas esas que estaban ahi
Era algo así como una fiesta, los imaginé preparándose antes de subir al metro;- mira mira ya viene! uhhh cuanta gente va a subir hoy!! que bien lo vamos a pasar!
Yo no digo que sea un trabajo grato, no digo que cumplan o no con su obligación pero los pasajeros somos los clientes y aun no he encontrado un lugar en el que me sienta más como en el colegio tratados un poco como ganado y cantando en el autobús a pleno pulmón: el señor conductor no se riiiieee...

3 comentarios:

-Cinnamon- dijo...

Putos revisores, desde que me pasé una semana llevando billete y no pasaba el tipo y al día siguiente no me compré y pasó, les tengo una manía que te cagas ¬¬
Si alguno de ellos es una de esas personas débiles que se dejan chafar o que es fácil hacerlas cambiar de opinión porque no saben defender sus argumentos, te aseguro que disfrutarán como cabrones en una profesión así, aprovechando ese pequeño poder que tienen pa joder to lo que pueda más.

Palabra de aprendiz de psicóloga =3
xDDDD
I love you sandrita

www.shenevercries.blogspot.com

hellbilly dijo...

DIOS!! y yo aqui perdiendo el tiempo sacandome una carrera pudiendo estar jodiendo a la gente como revisor!!cuanto tiempo perdido... tendre que replantearme mis preferencias...

PD: Toni 2 - Revisor 0, aun no an conseguido cazarme sin billete muajajajajaja.

PPD: Si alguna vez vais en el metro y os pilla el revisor con los pies en el asiento de delante y os dice "oye, tu en tu casa pones los pies sobre los asientos?" responderle "y tu en la tuya vas pidiendo los billetes?" XD.

Alejandro dijo...

Mi último contacto con un señor revisor fue un poco curioso:

Volvía para Valencia desde Castellón sobre las 11 de la mañana más o menos... sin billete.

Obviamente, en ese trayecto da tiempo a que vengan 3 o 4 revisores. A mí me pilló uno que era más o menos buena gente y me ofreció a mí y a mis compañeros de trayecto dos alternativas:

- o pagamos la multa, que NO son 10 € (nos explicó el buen hombre que la multa podía llegar perfectamente, entre trámites y demás, a los 500 €)
- o nos bajábamos en la siguiente parada y ya nos subiríamos al siguiente XD

en fin, una de esas historias para contar sin más

jeje

el transporte público, para lo caro que es, tendría que ser de mucha mejor calidad...

http://www.fotolog.com/rediar_x