jueves, 3 de abril de 2008

Respeta ese sitio; se sienta mi bolso

Uno de los complementos de moda más utilizados y en uso práctico el más util creo que es el bolso.
A las mujeres y a algunos hombres actualmente parece que nos haya crecido un apéndice extraño, cual bolsa de marsupial que nos acompaña a cualquier parte.
Lo abrazamos amorosamente cuando nos vemos empujados por multitudes a fin de protegerlo a él y a las cosas que contiene, le sacudimos el polvo o la suciedad del roce cuando nos acomodamos en el asiento y como a un niño malcriado lo tenemos en nuestro regazo a punto de cantarle "aserrín aserrán las campanas de san juan" mientras lo mecemos y el bolso rie histérico.
Pero mira, va a ser que no, el bolso es un objeto como puede ser un abrigo o unos zapatos y ni rie, ni siente, ni se cansa.
Aquí es donde yo me pregunto: -¿Por qué la gente sienta a los bolsos?
Mucha gente se acomoda en el asiento y seguidamente en el asiento de al lado acomoda al bolso, a veces me planteo si es una emulación de un amigo, de un compañero de viaje, algo puramente psicológico porque pienso que por seguridad no es; es más facil que te roben el bolso separado de ti que si lo llevas cogido en brazos y evidentemente si no lo sientas el bolso no se enfada y sigue abriendo sus vergüenzas para tu uso y disfrute.
En realidad yo siempre me siento más cómoda llevando el bolso agarrado encima pero hay gustos para todo.
Lo que en verdad me da a mi que pensar es por qué la gente se enfada o se molesta cuando les pides que apartes el bolso para sentarte tu y es lo que ha sucedido esta mañana:
Al subir al metro una chica había acomodado su bolso en el asiento de al lado mientras leía el periódico; han pasado una, dos, tres y hasta cuatro personas sin decirle nada, buscando otros asientos donde colocarse y cuando he llegado yo he dudado durante un tiempo si pedirle que me dejase el sitio o no.
Al final he pasado de largo sin ganas de hablar de buena mañana y me he sentado en uno de los escasos sitios que quedaban, pero mucha gente se ha quedado de pie y sin embargo el bolso no se ha movido de su asiento hasta que ha bajado del metro.
¿Hay alguna ley no escrita, algún código de honor o de educación del que yo no me haya enterado en el cual se respeten las prioridades y el derecho a asiento de un complemento de moda antes que el de una persona?
¿Qué será lo próximo? ¿Sentar unos zapatos? ¿una pulsera tal vez?¿ un sombrero?
Vale que el pobre bolso también tenga lo suyo, todo el dia preñado de los trastos inútiles que le hacemos transportar. Desde luego debe de ser un alivio cuando al día siguiente o al llegar a casa le hacemos vomitar todo lo que se ha tragado para ocupar a otro con su carga.
Pero creo que debo de hacer hincapié en que está concebido para eso y no se cansa, así que cuando alguna vez me han puesto mala cara o con un suspiro de desagrado han apartado el bolso de mi trayectoria me he preguntado si se trataría de una especie de amigo imaginario, de una vocecita que yo no puedo escuchar.
Siento volver a caer en el tema del egoísmo, pero esque esto no tiene otro nombre en realidad, lo único que he hecho ha sido divagar en torno a un tema absurdo por no admitir que la mayoría de la gente es esencialmente egoísta, más preocupados por su propia comodidad que por la de otras personas.
Tal vez un día de estos me haga un letrero que coloque cuidadosamente sobre mi bolso y que diga ( a ver si lo adivinais) " Respeta ese sitio; se sienta mi bolso".

2 comentarios:

Darko_17 dijo...

Realmente el asunto de los bolsos ha sido algo que ha perturbado desde tiempos inmemoriales al ser humano y que ha fascinado a grandes y a chicos, a gordos y a flacos, a altos y bajos e incluso a gente del PP y del PSOE. Se podría decir que el asunto de los bolsos es como la Coca-Cola: para todos...
Creo que es un hecho sociológico sin precedentes lo del bolso y que la gente del CIS debería realizar encuestas en condiciones al respecto. Los españoles estamos hartos de las típicas encuestas sobre qué es lo que más nos preocupa. Si lo sabemos más que de sobra: el paro, la inseguridad ciudadana, el terrorismo… También estamos hartos de saber qué líder político es más valorado. Sabemos que ninguno de ellos da la talla y que no pasan del cinco y medio de valoración.
Creo, por tanto, que la gente del CIS debería salir en masa a preguntar por qué en los medios de transporte público la gente coloca un bolso o cualquier otro objeto (yo he llegado a ver hasta gente que colocaba el 20 Minutos en el asiento y ni Dios osaba a usurpar el susodicho asiento por miedo a enfurecer al periódico) y nadie hace nada al respecto. También creo que ya que se ponen deberían tratar de responder a preguntas igualmente filosóficas como: "Un español medio pierde de dos a tres calcetines al año. Si los multiplicamos por toda la población española, eso supone un total de unos 100 millones de calcetines perdidos. ¿Dónde coño están esos 100 millones de calcetines?" Pero como dijo Michael Ende, esa es otra historia que en otra ocasión deberá ser contada. Sé que la cita de Ende no es así, pero me da pereza ponerme a buscar ahora "Momo", "La historia interminable" o "Jim Botón y Lucas el maquinista" para corroborarla.
Ya para acabar con este comentario más largo que toda la saga de "El Padrino" decir que creo que sé por qué la gente no usurpa los asientos ocupados por bolsos. Se debe al que yo, en mis horas de estudio médico he catalogado como "síndrome Margarita Seisdedos". Sí, es cierto, que no lo niegue nadie... Desde que la madre de la causante de atentados musicales como "No cambié" o "Voy a salir a por ti" comenzase a defender a su hija a bolsazo limpio, el español medio (e incluso guiri de a pie que llega a nuestro país con el objetivo de pillar colorantes (también conservantes (es lo que yo llamo "el síndrome de la pescaílla", consistente en que los guiris vienen de su tierra más blancos que una pescaílla y retornan coloraos cual salmonetes)) tiene asociada esa violenta imagen con el bolso. Entonces, y ya termino, por miedo a que el bolso cobre vida y empiece a atacar sin ton ni son y a tontas y a locas no hacemos nada y dejamos al bolso que repose con tranquilidad y calma en el asiento.
Saludos

Salt dijo...

La verdad es un tema peliagudo, supongo que, como tu bien dices, es egoísmo o tal vez comodidad. Aunque en la vida he sentado el bolso (el riesgo de robo es mayor, si cabe) sí lo he hecho con el portátil al volver de clase, aunque siempre cuando no hay demasiada gente en el bus/metro.

Lo realmente preocupante de este tema, no es el bolso en si, sino la pérdida del respeto por el de al lado que tenemos ahora.

Por poner un ejemplo, hace un par de días le cedí mi asiento a una abuelita en el autobús, la señora, muy amablemente me dio las gracias, y un par de personas que tenía sentadas enfrente me miraron con cara de pocos amigos, he de recalcar que estas personas no pasaban de la treintena.

Bueno, y ya paro, que no quiero enrollarme demasiado.

Un placer encontrarte por estos lares.
Saludos!!