viernes, 11 de enero de 2008

Ya no hay elegancia!! (tésis primera)

Me llena de mudo estupor (y fascinación todo sea dicho de paso) la pérdida progresiva de los valores, tal vez ahora anticuados según algunos, pero para mi vitales, como son la educación, las buenas maneras, la elegancia y el saber estar.
Hay gente con la que he mantenido conversaciones sobre el tema que me ha calificado de vivir en el pasado, de decimonónica, de victoriana y de desear vivir en una sociedad hipócrita y encorsetada, yo personalmente me considero una mujer (joven) moderna y bastante partidaria del feminismo con ciertos matices que no voy a ponerme a discutir aquí, sin embargo, es cierto que he sido educada de forma bastante protocolaria y me gusta mucho la observación de los buenos modos en sociedad.
Más adelante, cuando me haya sucedido recientemente aunque tengo anécdotas de este estilo para parar un tren (y nunca mejor dicho...) hablaré sobre caballeros y chicos jóvenes que nunca jamas ceden el asiento a una pobre damisela cargada de trastos y agotada por un día duro de trabajo. Es más, no creo equivocarme si aventuro que si me desmayase en un momento de desfallecimiento pasarían encima mio para abandonar el metro en la parada correspondiente sin inmutarse.
Sin embargo hoy he de centrar mi atención en otro ejemplo peculiar, además hoy acompañada por una invitada estrella; mi madre.
Habíamos perdido el tren de las 8: 50 y esperábamos en la parada el de las 9 cuando en el andén de enfrente ha posado sus delicados pies y refinadas maneras la mas encantadora de las criaturas; un espécimen que derrochaba la finura y el saber estar de Belén Esteban.
Ataviada con un chandal rosa fucsia por cierto, pequeño para su sinuosa silueta, pelo rubio de aspecto no excesivamente natural y aretes dorados en las orejas derrochaba encanto y simpatía con dos de sus amiguitos.
Tambien han resultado interesantes a la observación pero no han ejercido en mi la fascinación de la criatura.
En su desparpajo y arrolladora personalidad avanzaba a pasos de caballo (o al menos eso resonaba en el andén) y utilizaba expresiones de tanta gracia y belleza como - eh tron caguentus muelas ande cojones e´tas? esa no es la parada gilipollas!!! pué te subes al tren y paras en la siguiente...(etc)-
Yo no digo que siempre siempre mi vocabulario sea culto y refinado, y menos en confianza, pero hay cosas que retumban en tus oidos y no puedes evitar pensar - hay que ser soez...-
Mi madre me ha mirado y despues ha vuelto la vista al objeto de nuestra contemplación (que a ella tambien atraía) y yo no he podido reprimir mi impulso de piropear a tan excelsa criatura...
-eh tio que te follen- decía ella
- oleeee- respondía yo en voz baja
- eh tios que fulano bla bla bla-
-toda finura y encanto, que maravilla, que andares, que salero...-
y mi madre contestaba - y el chandal? te has fijado en el chandal?
La señora que estaba sentada a nuestro lado no podía contener las carcajadas y nosotras tampoco, pero alejándome un poco de la crítica vacía me ha dado por pensar:
Ya solo la forma de saludar ha sido ordinaria, cuando posiblemente un caballero del S XIX (mi inspiración romántica, no puedo evitarlo) se hubiese descubierto la cabeza, hecho una ligera reverencia y saludado elegante;- señoras... o si hubiese habido confianza como se supone el caso hubiese sido algo más parecido a;- Vaya fulana y mengana, hoy estais (maravillosas, elegantes, guapas...) que tal? o como estais? etc etc- ellas hubiesen contestado amablemente;- muy bien sotanito, que tal tu? etc etc e incluso se hubiesen dado dos besos o un abrazo.
Ellas hubiesen sido mas mesuradas con los pasos, los gritos y las ordinarieces, ya no digo buen gusto vistiendo, que eso se tiene o no se tiene y no hay tampoco que preocuparse, pero si educación, porque no se trata ya de la confianza que tenían, sino de que SIEMPRE se comportan con el mismo patrón de conducta, esto es:
No ceder nunca el lugar en el metro, no dejar entrar o salir según la prioridad, empujar e incluso llegar al insulto, hacer caer a una persona o los trastos con los que va cargada, por poner solo algunos ejemplos...
Todo esto es algo que mis progenitores y yo nos planteamos muy a menudo: antiguamente la gente tenía muchos menos estudios, gran parte de la población era analfabeta y de estudios superiores ya ni hablemos, sin embargo la gente tenía muy muy claros estos principios básicos, al menos la gran mayoría.
Hoy parece que es al contrario, hombres de traje y corbata (por qué no suponer abogados por ejemplo o médicos) te empujan para conseguir un sitio en el metro e incluso te miran con desprecio y sueltan un - mira por donde vas- mujeres ojeando catálogos de una exposición de cuadros que le dan un patadón al lienzo que transportas sin miramientos porque "está demasiado cerca de su chanel y podrían mancharse" con lo sencillo que sería un -por favor podrías retirarlo un poco?
Hay quien explica esto como: vivimos muy rápido, y no tenemos tiempo para esas minucias o quien lo interpreta como un símbolo del avance feminista en el que un caballero te considere un igual para sentarse en el asiento que de normal se consideraría te corresponde, un avance, tal vez, de una sociedad que trata a todas las personas como "iguales" sean mayores o jóvenes siendo como es que no es del todo cierto.
Yo no pienso que todo esto sea de sociedad hipócrita y encorsetada, simplemente es de sociedad.

2 comentarios:

Alejandro dijo...

Sandreta...

Esto es como la selva, aquí cada uno mira por si mismo para sobrevivir.

estoy a favor de la educación y las buenas maneras, pero desgraciadamente, si te tratan así, hay que tratar aún peor.

besos

http://www.fotolog.com/rediar_x

Cassandre dijo...

Yo no creo que haya que tratar peor a nadie, siempre hay que ser educado y tener buena energía (buenrollista que dices tu XD)
aunque reconozco que mas de una vez me tocan los nervios.