miércoles, 16 de enero de 2008

La ley de la que Murphy se olvidó

Ya lo dijo Murphy, y si no lo dijo seguro que lo pensaría:
Cuando las cosas nos van bien y estamos felices, el mundo entero parece ser desgraciado, dispuesto a estropear nuestra felicidad en cualquier momento, pero cuando somos desgraciados y las cosas no podrían ir peor, el mundo parece derrochar alegría.
Este mundo subterraneo que muchos habitamos ya es una prueba irrefutable de esto:
Sube al metro un día al azar, a cualquier hora, en cualquier via y dirección pero enamorado, feliz en ese momento en el que acabas de despedirte de tu pareja y aun rememoras encandilado los besos de la despedida y aun los paladeas en tus labios; sube al metro con esa sonrisa estupida, ese brillo en los ojos y ese escalofrío de placer recorriendo tu espalda.
Automáticamente todos los rostros te parecerán tristes y te contemplarán extrañados al ver tu cara de felicidad y un poco molestos por no compartir sus desgracias.
Lo más notorio es encontrar a una pareja que discute: escucharás atento sus argumentos y contraargumentos, tomarás partido por uno de los dos bandos y te reirás para tus adentros pensando que vaya birria de pareja y que tu podrías darles algunos consejillos...
La mirada del novio se cruza con la tuya (casualmente es un bacala...)y te mira con odio por esa sonrisilla irónica que tienes en la cara mientras sigues su discusión como si tu también participases en ella.
Cuantas veces habré visto eso en el metro, numeritos de parejas en los que hubiese intervenido gustosa solo por decirle a la novia:- no ves que te esta tomando el pelo estúpida? o pero no ves que te engaña?- en ocasiones tambien se lo podría decir al novio pero como ya he dicho; los que suelen llevar a cabo estas performances son bacalillas de unos 16- 19 años y suelo tomar partido por ellas (aunque tambien son dignas de ver y oir).
No se si este deseo de intervención divina es por generoso altruísmo por no soportar ver a una hermana sufriendo situaciones por las que yo desafortunadamente he tenido que pasar, por deseo de compartir mi alegría o simplemente por chismorreo y puro entretenimiento; no lo se.
Ahora métete en el mismo metro, cualquier día, en cualquier dirección y a cualquier hora pero sin pareja; en ese maldito momento en el que hace dos o tres días que esa relación terminó.
Casualmente en ese momento de desgracia tuyo parece que el metro se haya convertido en una sucursal del corte inglés en san valentín; todo esta plagado (pero allá donde mires!) de parejitas felices.
Las hay de dos tipos; la envidiable y la asesinable.
La envidiable es esa parejita tan bien avenida; van charlando tranquilamente, riéndose, abrazados. Los dos hacen buena pareja, son guapos, van arreglados y llevan las bolsas de la compra de su pisito de alquiler al que se han trasladado hace tan solo una semana (más o menos cuando tu vivías con angustia el principio del fin, que lo sepas).
Esta parejita tan maravillosa te da envidia, naturalmente, pero no esa envidia sana en la que piensas- oh que maravilla, ojala algún día yo esté igual- sino esa envidia podrida y horrible que te remuerde las entrañas mientras piensas que ojalá él sea impotente o que se les derrumbe la bañera con pétalos de rosa y le caiga en la cabeza al vecino de abajo y tengan que ir a socorrerlo, terminen la noche en un hospital y con el calentón si no algo peor.
Despues está la asesinable; es esa pareja de bacalillas antes mencionados pero esta vez se llevan bien (casualmente) el kevin jonhatan que es el que hace solo unos meses te fusilaba con la mirada mientras discutía con la yoli ahora esta con la yennifer que tiene un año menos, más o menos tiene el mismo aspecto pero van a la misma clase para matirio y sufrimiento de la yoli que los tiene que ver juntos todos los días.
Estos dos especímenes no se besan; se exploran las traqueas y lo hacen de forma tan irritante y sonora a la vez que ella te mira por el rabillo del ojo y esboza una sonrisilla (no se como lo hacen pero pueden) entre;- mira mira mira lo ideal que es mi NOVIO (a los 16 años se tiene en muy alta estima esa palabra) y un ja ja ja y reja, yo me estoy morreando y tu estás ahi sola, desgraciada y encima tienes una arruga y un grano en la frente.
En ese momento tienes dos opciones; introducir desesperadamente las manos en el bolso buscando un objeto punzante con el que asesinarlos a los dos o suicidarte tu, o la habitual que es comenzar a maldecirlos con todas las maldiciones que te sabes y deseandoles el mal a ellos, a sus hijos, a sus nietos y a toda su estirpe si esque el cristal no los deja estériles antes.
En realidad no es que todo el mundo se ponga de acuerdo para hacernos rabiar, solo faltaría eso, es todo cuestión de percepción; en nuestro éxtasis de felicidad todo a nuestro alrededor parece más triste y más oscuro porque nos sentimos en la cima, sin embargo en nuestra tristeza, hundidos en lo más profundo de la depresión todo parece más brillante.
Sin embargo, probadlo, es toda una experiencia, y cuando lo hagais escribidlo en un mail y reunamos firmas; cuando reunamos 1,000,000 de firmas publicaremos nuestro estudio en un libro titulado: La ley de la que Murphy se olvidó.

1 comentario:

Alejandro dijo...

Sí que es verdad.

El momento en el que estás cagandote en los muertos de tu ex, no haces más que ver parejas allá donde mires.

En cuanto a los bakalas, te recomiendo la ignorancia, ya que como bien has dicho, a ver si hay suerte y mueren antes a base de rulas y cristal

besos

http://www.fotolog.com/rediar_x