jueves, 24 de enero de 2008

El gran observador

Lo dice mucha gente, lo dice una amiga mía de clase que suele venir conmigo en el metro y por supuesto, lo digo yo, la empírica lo demuestra y precísamente de esto trata este blog por si alguien anda despistado y aun no se había dado cuenta: la linea 1 de metro es un mundo aparte.
Las personas más extrañas que puedas encontrarte en el metro el 70% circulan en la linea 1, hay de todo; el ser andrógino que no sabes muy bien si es un hombre o una mujer, el locates del que hablaré en temas posteriores, las preadolescentes suprahormonadas, el frotador (cuyo análisis es un caso aparte).
A todo este plantel de esperpentos se le añade esa estética underground de la linea 1 por la que circulan cafeteras con ruedas tiradas aun por bueyes o con locomotora a vapor que le dan un toque más surrealista aun si cabe y que hace que de mucho más miedito a partir de las 10 de la noche.
Me temo que el post de hoy debe dedicarse a un sujeto que me fascina enormemente y merece estudio aparte, lo he denominado "El gran observador".
Este espécimen puede ser un tipo cualquiera, tal vez su genética (o la mía, eso no está claro un) favorezca que sean hombres. De apariencia discreta, el observador se encuentra camuflado entre la masa de gente.
Tu entras al metro, y entre las 200 personas más que hay en el vagón hay una que te observa; la mayoría te miran al entrar, puedes llamar más o menos la atención por como vas vestido o por el pelo o la cara que tienes pero no es el caso; esta persona TE OBSERVA.
Si consideramos que hay 200 personas en el vagón son 400 ojos, 399 si hay algún tuerto o con conjuntivitis sin embargo, 2 ojos se te clavan, te escrutan, te analizan, palmo a palmo , pelo a pelo, poro a poro.
Tu sientes esa mirada intensa clavada encima tuyo, levantas la vista y te lo encuentras de frente a ti, miras sus ojos fijamente, pero ni se inmuta, ni sonrie ni aparta la vista, sigue mirándote fijamente.
Primero piensas que tendrás el pelo desarreglado, el escote muy abierto, un grano en la cara...minuciosamente comienzas a repasar tu aspecto; no, no llevas un escote pronunciado...(te miras en el cristal de la ventanilla) llevas el pelo normal, no tienes nada interesante en la cara...la falda o pantalón está en su sitio...
Vale, ya está claro que no llevas nada ridículo y que más o menos está todo en orden, sin embargo él ha asistido a tu ritual de aseo sin la más minima expresión en su rostro, de hecho ni ha parpadeado.
En ese momento te das cuenta de que esa persona solo busca tu mirada por alguna extraña razón, puesto que cuando miras a la ventana, tus ojos se encuentran con los suyos y si miras al frente te los vuelves a encontrar, si diriges la mirada a tus manos, él tambien las mira, y así todo el tiempo. Sin embargo, no intentes competir con él a sostener la mirada porque es simplemente imposible, creo haberlo dicho ya; no parpadea y si llevas lentillas posiblemente se te peguen antes a la córnea y se fusionen con tu retina antes que este individuo humedezca su cristalino.
En un acto de desesperación, finjirás estar haciendo algo realmente interesante; es un buen momento para organizar tu bolso o mochila o mirar atentamente el paisaje (desafortunadamente para tí ya hemos entrado en el túnel y está todo oscuro) o jugar con el movil o mirar fijamente como pasan las letritas del título de las canciones del mp3, harás cualquier cosa por no sentir esa mirada que sigue clavada encima tuyo, que no se aparta y que en cualquier momento te podría decir; llevas las puntas abiertas o tienes una pequeña roncha de alergia en el nacimiento del cuello; centímetro 4 partiendo de la segunda peca que tienes en la barbilla ( alergia la que me estás dando tu, maldito).
Cuando por fin, entre coros celestiales escuchas las campanitas que señalizan la llegada a tu destino y te levantas, la mirada no desaparece, solo se traslada...a tu trasero y ahi se queda.
En ese momento te giras pero el hombre ya no te mira a la cara, miras a través del cristal y sigue ahi, hasta parece que le caiga un poco de babilla porque sino parpadea tampoco traga saliva.
Cuando por fin abandonas el vehículo vuelves a encontrarte su mirada a través de la ventana y observas como escoje a su nueva víctima, y comienza este proceso de nuevo.
Han pasado ya unos días de mi encuentro con este caso en particular, también tienen modalidades más discretas (más fáciles de encontrar en las lineas 3 y 5) pero todavía me sigo preguntando qué narices estaría mirando con tanto interés este hombre.
Con la llegada de los nuevos vehículos, más modernos se pierde parte de esta estética tan interesante y desde luego estos especímenes parecen huir de ellos como de la peste, así que desde aquí hago un llamamiento a metrovalencia; no nos quiteis la linea 1; fuente de toda riqueza folclórica y de interés cultural; porque las especies que la habitan parecen ser de otro mundo.

2 comentarios:

VoNDaLv dijo...

Miauuu vivan los observadores xDDDD

Ya habíamos hablado de estos sujetos, ahora flata el frotador! :O

Lo dicho, por favor, no nos quitéis la línea 1 de Valencia, debería considerarse patrimonio histórico.

Alejandro dijo...

jaja, que no la cambien la línea uno?

realmente te sientes cómoda con gente así XD

en fin

saludos

http://www.fotolog.com/rediar_x