domingo, 27 de enero de 2008

El frotador

Si pudiesemos visualizar algo parecido al aura de una persona imaginemos que sería de una materia como las gominolas de mora, esas que la gominola va recubierta de unas bolitas de colores.
Cada persona tendría las bolitas de un color, algunos rojo, algunos azul, amarillo...
Imaginemos también que a cada contacto, una bolita se desprende y pasase a otra persona, así, al rozar la mano de alguien apoyados en las barras del metro, nuestras bolitas moradas (las mías serían moradas por ejemplo) se mezclasen con las bolitas azules, al estar sentados y nuestra rodilla entrase en contacto con la de la persona que se sienta a nuestro lado en nuestra rodilla aparecería una bolita azul y en la suya una morada.
Si visualizasemos esto al volver de un duro día de metro podríamos ver con claridad que no tenemos un color exacto, que nuestras bolitas moradas prácticamente han desaparecido para dejar paso a un rastro de bolitas multicolor.
¿Parece divertido verdad? todo el mundo recubierto de bolitas de colorines e ir pasándonoslas.
Ahora bien, hay un tipo de persona que nos dejaría rastros por zona; al mirarnos al espejo contemplando los rastros multicolores; los amarillos en los labios, marca de mi compañero, los rojos, verdes, blancos, marrones, en los dedos por los contactos furtivos en las barras, marcas azules o rosas en los hombros y brazos...
De pronto al girarnos observamos una marca de color fucsia que ocupa todo nuestro trasero parte de nuestros muslos y un trozo de la cadera; ¿Alguien puede explicarme como ha sucedido eso? si, se puede, esa es la obra de el Frotador.
El frotador es ese personaje que entra al metro en horas punta, en las cuales se llena a rebosar.
El frotador realmente no elige a su victima; simplemente se acerca a la primera mujer que pilla y como su nombre indica; se frota.
La sensación es frustrante; ir medio dormida en el metro a las 8 de la mañana con la música puesta para no oir a la gente todavía y de pronto despertarte con el contacto de un objeto punzante (adivínalo).
Te vuelves alarmada y te encuentras con la mirada del frotador mientras se dedica a su labor y lejos de avergonzarse o de disimular se aprieta contra ti mientras te sonrie con su gesto de :- oh si nena estás disfrutando verdad?.
Es astuto, porque cuando buscas un camino de huida el metro está tan a rebosar que estás completamente inmovilizada, no puedes ir ni hacia delante ni hacia detrás, mientras el maldito continua con su labor frotadora.
Si te quejas se sorprende e incluso se ofende y se va con la música a otra parte a buscarse a otra víctima.
El otro día ojeabamos mi pareja y yo una revista en la que se exponía el caso de uno de estos personajes que reconocía su afición a frotarse con mujeres en el metro diciendo que le excitaba muchísimo el que fuesen desconocidas y que ellas no oponían resistencia; claro que no oponemos, no tenemos escapatoria.
Él comentaba que menudo pervertido, que eso no es justo para nosotras, que los aguantamos, yo dije que no era el único; me los he encontrado a montones, e incluso una vez me las tuve que ver con dos frotadores al mismo tiempo, divertido como anécdota, desagradable cuando lo vives.
Como siempre tengo que volver a mi tema de la educación y el respeto; si no me gusta que mi perra se masturbe contra mi pierna y se supone que es de la familia, ¿por qué tengo que aguantar las necesidades onánicas de un completo desconocido?
Sin embargo, resultan cómicos a la observación, sobretodo cuando los descubres a voz en grito en el metro, cuando sientes que se te frotan y rápidamente gritas:- Maldito pervertido deja de frotarte!!!
Las cabezas se vuelven hacia ellos y ellos, avergonzados bajan en esa misma parada, sea su destino o no para subir en el siguiente metro a seguir con sus aficiones, o tal vez no; tal vez mi intromisión les haya cortado el rollo esta mañana.

1 comentario:

Cosicu dijo...

Tenia mis esperanzas puestas en que escribirias un post molon sobre las gominolas (por cierto mis bolitas (que mal suena por diox) son naranjas) y de repente me han entrado ganas de irme a una ciudad donde haya metro (en pucelandia aun somos tercermundistas) con mis 2 puñales asesinos-ultramacarras y cortar longanizas xDDD


Cuidate pequeña sandra!!!

Te quieroooooooooooooooooooo