El frotador

Si pudiesemos visualizar algo parecido al aura de una persona imaginemos que sería de una materia como las gominolas de mora, esas que la gominola va recubierta de unas bolitas de colores.
Cada persona tendría las bolitas de un color, algunos rojo, algunos azul, amarillo...
Imaginemos también que a cada contacto, una bolita se desprende y pasase a otra persona, así, al rozar la mano de alguien apoyados en las barras del metro, nuestras bolitas moradas (las mías serían moradas por ejemplo) se mezclasen con las bolitas azules, al estar sentados y nuestra rodilla entrase en contacto con la de la persona que se sienta a nuestro lado en nuestra rodilla aparecería una bolita azul y en la suya una morada.
Si visualizasemos esto al volver de un duro día de metro podríamos ver con claridad que no tenemos un color exacto, que nuestras bolitas moradas prácticamente han desaparecido para dejar paso a un rastro de bolitas multicolor.
¿Parece divertido verdad? todo el mundo recubierto de bolitas de colorines e ir pasándonoslas.
Ahora bien, hay un tipo de persona que nos dejaría rastros por zona; al mirarnos al espejo contemplando los rastros multicolores; los amarillos en los labios, los rojos, verdes, blancos, marrones, en los dedos por los contactos furtivos en las barras, marcas azules o rosas en los hombros y brazos...
De pronto al girarnos observamos una marca de color fucsia que ocupa todo nuestro trasero parte de nuestros muslos y un trozo de la cadera:
¿Alguien puede explicarme como ha sucedido eso? Si, se puede: esa es la obra de el Frotador.
El frotador es ese personaje que entra al metro en horas punta, en las cuales se llena a rebosar.
El frotador realmente no elige a su victima; simplemente se acerca a la primera mujer que pilla y como su nombre indica; se frota.
La sensación es frustrante; ir medio dormida en el metro a las 8 de la mañana con la música puesta para no oír a la gente todavía y de pronto despertarte con el contacto de un objeto punzante (adivínalo).
Te vuelves alarmada y te encuentras con la mirada del frotador mientras se dedica a su labor y lejos de avergonzarse o de disimular se aprieta contra ti mientras te sonríe con su gesto de :- oh si nena estás disfrutando ¿verdad?.
Es astuto, porque cuando buscas un camino de huida el metro está tan a rebosar que estás completamente inmovilizada, no puedes ir ni hacia delante ni hacia detrás, mientras el maldito, que no se corta, continua con su labor frotadora.
Si te quejas se sorprende e incluso se ofende, pero tampoco mucho y se va con la música a otra parte a buscarse a otra víctima.
Resulta que en una revista se exponía el caso de uno de estos personajes que reconocía su afición a frotarse con mujeres en el metro diciendo que le excitaba muchísimo el que fuesen desconocidas y que ellas no oponían resistencia; claro que no oponemos, no tenemos escapatoria, aunque según él, era porque en el fondo lo disfrutábamos.
Yo me los he encontrado a montones, e incluso una vez me las tuve que ver con dos frotadores al mismo tiempo, divertido como anécdota y muy desagradable cuando lo vives.
¿Por qué tengo que aguantar las necesidades onánicas de un completo desconocido?
Que fíjate, me parece muy bien que cada cual viva y exprese su sexualidad a su manera, pero entramos en el tema del consentimiento: el problema es que te estás frotando con alguien que no quiere que te frotes.
Hubo una iniciativa, no me acuerdo de si en México, de crear vagones para frotadores e incluso había un grupo de frotadores y frotadoras, que también las hay, que quedaban para divertirse entre ellos sin molestar a gente ajena al hobby.
Y sinceramente me parece maravilloso esto último: frótate con quien esté de acuerdo, conmigo no, por favor.
Sin embargo, resultan cómicos a la observación, sobretodo cuando los descubres a voz en grito en el metro, cuando sientes que se te frotan y rápidamente gritas.
Las cabezas se vuelven hacia ellos y ellos, avergonzados bajan en esa misma parada, sea su destino o no, para subir en el siguiente metro a seguir con sus aficiones, o tal vez no; tal vez mi intromisión les haya cortado el rollo esta mañana.

Comentarios

Cosicu ha dicho que…
Tenia mis esperanzas puestas en que escribirias un post molon sobre las gominolas (por cierto mis bolitas (que mal suena por diox) son naranjas) y de repente me han entrado ganas de irme a una ciudad donde haya metro (en pucelandia aun somos tercermundistas) con mis 2 puñales asesinos-ultramacarras y cortar longanizas xDDD


Cuidate pequeña sandra!!!

Te quieroooooooooooooooooooo

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